Y pensando, recordando, me doy cuenta que la vida pasa. Que vamos creciendo, cambiando, evolucionando. Gente que creías que iba a estar ahí siempre, ya no lo hace. Conoces gente nueva, nuevos ambientes, pero sigues con los dos o tres de siempre, los que sabes que son para toda la vida. Te enamoras, te desenamoras, y te vuelves a enamorar. Te rompen mil veces el corazón, pero esas mil veces te levantas. Canciones que encierran millones de recuerdos. Risas enlatadas en fotos en blanco y negro, de ese verano en la playa. Ilusiones, sueños, metas por conseguir. Miradas, que se te clavan en el corazón. El primer beso, la primera borrachera, el primer cigarrillo a escondidas. Historias escondidas tras los bancos de ese parque, que era como nuestra casa. Lágrimas ahogadas en la almohada. Ese chico que te encanta, que te vuelve loca. El miedo a decir te quiero, y recibir un YO NO. Discusiones, que acaban en un abrazo, o en un adiós. Esos días en clase, en los que tu amiga te daba un pellizco para que no te rieras, aunque sabías perfectamente que ella también se estaba aguantando la risa. Para siempres, que se quedaron en el aire. Peleas con tu madre, para que te deje cinco minutos más. Cartas de San Valentín, firmadas con anónimos. Las primeras tardes de primavera, en las que la vida venía a ti, con los primeros rayos de sol. Secretos de niñas con pavo en una habitación. Abrazos interminables. Besos que te llegan al alma. Noches largas, hablando por teléfono. Ese verano que se quedó atrás, que nunca volverá. El primer concierto. El autógrafo de ese cantante. Fin de semanas inolvidables. Momentos...Entonces te das cuenta que la vida pasa. Que las cosas cambian. Que estás creciendo. Que la vida son dos días, y que vamos por el segundo. A si que, a disfrutar se ha dicho.
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