La lluvia este año a decidido dejarla en su casa, en su templo.
Habrá que volver a esperar, para volver a ver su cara morena. Para ver el movimiento de su palio, por esa cuadrilla de costaleros, entregados, siguiendo a raja tabla las órdenes del capataz.
Un año para ver esa marea de capirotes morados y verdes. Para ver a la Esperanza Macarena, detrás del señor de la sentencia.Un año para sentir un escalofrío al verla venir, por las calles de su barrio. Un barrio que se echa a la calle, cada madrugá del jueves santo, para ver a la Esperanza.
Un año para percibir ese olor a flores, a primavera, a frescura que lleva. Para ver brillar las esmeraldas de su pecho.
Un año..
Hasta el año que viene, Esperanza Macarena.
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